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En el momento en que tenemos que decorar nuestra nueva casa, o en el que pensamos que ha llegado ya la hora de redecorarla nuevamente, dándole un ambiente distinto, antes de ponernos manos a la obra deberemos tener en cuenta algunas consideraciones, para que el resultado final se ajuste a nuestros deseos.

Una de las consideraciones importantes a tener en cuenta antes de decidir qué colores o tipos de muebles vamos a poner, es tomar en consideracíón si la casa es espaciosa o si se trata de una vivienda pequeña o incluso un apartamento de reducidas dimensiones. Si es un lugar pequeño, intentaremos evitar decantarnos por colores de paredes oscuros, ya que podrían hacer el espacio agobiante. Serán adecuados los tonos pasteles o incluso el blanco. En cuanto a los muebles, procuraremos poner los más necesarios, y evitar que sean de gran tamaño, porque no sólo darían una sensación asfixiante sino incluso de desorden. Muebles pequeños y de color claro, como los de pino o los de mimbre, serán muy adecuados.

La luminosidad de las estancias también hay que tenerlas en cuenta, tanto a la hora de elegir la pintura como los complementos. Así, si hay mucha luz podemos permitirnos prácticamente cualquier color. En cambio, si no hay claridad deberemos optar por un color que nos la proporcione, como el blanco o el amarillo. Intentaremos sustituir la luz del sol con diferentes puntos de luz, estratégicamente situados. También es una buena opción colocar algunos espejos, que no sólo agrandan el espacio sino que también proporcionan luz. Deberemos colocarlos en los puntos adecuados, que serán aquéllos en los cuales la luz se refleje en ellos. Unas plantas darán también una mayor sensación de claridad y luminosidad.

Visto esto, deberemos pensar si queremos darle a la vivienda un estilo concreto, porque de ello dependerán también las paredes, muebles, tapicería y complementos. Por ejemplo, si queremos darle un toque rústico, procuraremos que dominen los tonos marrones y naranjas, y materiales como la madera. Si queremos una atmósfera mediterránea puede ser perfecta una combinación de azul y blanco, procurando que los muebles sean claros y los complementos de materiales como el barro o la cerámica. Para un estilo hippie o hindú, echaremos mano de los tapices, cojines de colores vistosos y suaves puntos de luz en los lugares adecuados, pudiendo abundar colores como los rojos o naranjas. O, por último, podemos optar también por un estilo clásico, o incluso minimalista, dominando casi por completo en este último caso el color blanco y los muebles de líneas sencillas, que serán además escasos.