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En ocasiones nos excedemos en el tiempo tomando el sol, lo que provoca un bronceado demasiado oscuro y poco estético. Para eliminar este bronceado debemos recurrir a los exfoliantes de forma continuada. Este tipo de producto tiene como principal función, la regeneración de la piel y la eliminación de células muertas, permitiendo así, ir eliminando la capa superior de la piel y volviendo a su aspecto natural.

Los exfoliantes se presentan en dos texturas diferentes. La más conocida es el gel que contiene micro gránulos de menor o mayor tamaño según se quiera profundizar en la piel. Gracias a las partículas que contiene, consigue escamar la piel y eliminar las impurezas. La segunda textura que existe es la crema. Presenta un aspecto idéntico a las cremas hidratantes corporales pero su efecto es totalmente opuesto, reseca la piel para ir eliminando capas superficiales. Estás cremas suelen llevar como ingrediente el ácido glicólico ya que tiene propiedades regenerantes.

En ambos casos, es importante saber que nuestra piel va a sufrir una falta de hidratación importante. Es por ello que necesitaremos una crema nutritiva ultra hidratante para contrarrestar el efecto anterior y conseguir una piel suave y tersa. La aplicaremos siempre después del exfoliante.