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El olor a tabaco impregna los muebles, cortinas, tapicería y demás de nuestra casa, y deja un olor que a veces es molesto para aquellas personas que no fuman, incluso algunas veces hasta para los propios fumadores.

Se trata de un olor que no es fácil de quitar, quizás de los más complicados a la hora de conseguir su eliminación, pero hay algunas consideraciones que debes tener en cuenta e incluso algún método para acabar con él que resulta muy efectivo.

Lo primero que tenemos que hacer es asegurarnos de que tenemos la casa correctamente ventilada, y cuidar también a menudo de que los ceniceros no estén llenos, vaciándolos a menudo y lavándolos. Una buena opción añadida es la instalación de algunos purificadores de aire.

En el mercado encontraremos unas velas antitabaco que son bastante efectivas. Sin embargo, existen también algunos trucos caseros que podemos aplicar.

Uno de estos métodos consiste en llenar una olla con agua y ponerla al fuego, añadiendo, así que empiece a hervir, vinagre blanco (una cantidad más o menos que sea un tercio del agua). Dejaremos que hierva durante unos 15  minutos y, a continuación, colocaremos la olla en aquellos lugares en los que queramos eliminar el olor a tabaco, de lo cual se encargará el vapor que se desprenderá de la olla.

Otra opción es colocar cuencos que contengan vinagre en las habitaciones en las que se fuma, ello durante la noche.

Otro  método muy eficaz es poner en las estancias en las que se fuma unos cuencos con agua e introducir en cada uno de ellos unos granos de café, ya que neutralizarán el olor.