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Las manchas de óxido en la ropa son de las más dificultosas de quitar, debido a que, por la composición química que contienen, tienden a adherirse a la fibra de la ropa, convirtiendo su lavado en una tarea complicada. Sin embargo, hay algunos trucos para sacarlas.

Uno de los métodos más efectivos es hacer una mezcla con el zumo de 2 limones y una cucharadita de bicarbonato, mezcla que aplicaremos sobre la mancha frotándola un poco con una esponja o un paño suave. Seguidamente, y sin apartar la mezcla de la mancha, pondremos la prenda un par de horas al sol. Pasado este tiempo podemos enjuagar la prenda y, si la mancha no se ha ido, repetiremos de nuevo todo el proceso. Si no tenemos en este momento bicarbonato en casa podemos sustituirlo por sal.

Otro truco es verter vinagre encima de la mancha y, sin frotar, dejarla también al sol, hasta que haya desaparecido, momento en que la enjuagaremos y la lavaremos con normalidad.

También podemos sacar la mancha con ácido oxálico, que nos venderán en cualquier ferretería. En una taza con agua hirviendo echaremos dos cucharadas de dicho producto y removeremos bien, vertiéndolo seguidamente sobre la mancha, dejándolo actuar sobre ella tan sólo 5 minutos, transcurridos los cuales enjuagaremos bien la prenda. Enjuagaremos la prenda bien y seguidamente la lavaremos. Con este método son aconsejables los guantes de goma.