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A las pieles grasas se las denomina así porque su principal característica es que las glándulas sebáceas que la componen, generan demasiada grasa en la superficie. Esta grasa es muy difícil de eliminar pero no imposible, la constancia es la solución al problema.

Todos los días debemos realizar tres pasos básicos con nuestro cutis. El primero consiste en limpiar la piel con un jabón neutro sin espuma, así conseguiremos limpiar la piel sin irritarla. Seguidamente, aplicaremos un tónico facial, este producto se encarga de retirar las pieles muertas. Por último aplicaremos una crema “oil free” o sin aceites, este tipo de cremas hidratan sin aplicar brillos innecesarios.

Este proceso realizado todos los días puede transformar nuestra cara en una piel tirante y seca. Por ello, necesitaremos aplicar una crema o mascarilla facial que esté formada principalmente por agua. La aplicaremos tres veces por semana y conseguiremos mantener el equilibrio de nuestra piel.

A la hora de maquillarnos, podemos utilizar maquillajes sin aceites de consistencia fluida y matificar con polvos para que aguante más el efecto mate.

Es recomendable el uso de coloretes y sombras de ojos en formato polvo en lugar de textura cremosa ya que podrían provocar más grasa todavía.