Buscador de preguntas
Novedades

Cuando uno llega al fin de sus estudios secundarios y ya tiene claro que desea matricularse en la Universidad y seguir estudiando, es el momento de plantearse seriamente a qué quiere dedicarse en el futuro. Hay personas que tienen muy clara su vocación desde un principio, pero otras no acaban de decidirse. Algunos no sienten una determinada tendencia por ninguna carrera en particular, y otros, en cambio, parece que sienten inclinación por todas, cambiando cada día de parecer.

Para quienes no lo tienen claro, hay que reconocer que tomar una decisión de esta índole no es cosa fácil. Pero tenemos que decidirnos y nadie lo puede hacer por nosotros. Por tanto, tendremos que espabilarnos, ya que si esperamos que la vocación se despierte en nosotros de golpe como una especie de aparición, puede cogernos ya más bien en la época de la jubilación que de la Universidad.

Por tanto, lo primero que debemos hacer es movernos por distintos centros educativos, enterarnos bien de qué se imparte, qué salidas profesionales tiene y, si tenemos la oportunidad, incluso hablar con profesores y estudiantes.

No pienses tanto en los estudios en sí como en aquello a lo que realmente te gustaría dedicarte. Pensar qué actividad te podría hacer feliz en un futuro quizá sea más fácil que pensar qué asignaturas te apetece estudiar ahora.

Algo muy importante en el momento en que tomas la decisión es no dejar, bajo ningún concepto, que te influya la opinión de otros, ni tan siquiera la de tus padres. La mayoría de carreras inacabadas se deben a este motivo.

Un último y muy importante consejo es que no pienses en lo que puedes ganar con una carrera o con otra. Ninguna carrera te garantizará esto, y menos si no te gusta, ya que nunca serás un buen profesional. Piensa más qué carrera es la que serías más feliz ejerciendo. Si haces tu trabajo a gusto y con amor hacia él, serás seguro un buen profesional.